Un cuento para reflexionar el «aquí y ahora» en la escalada.

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EL PENSADOR: «Un cuento para reflexionar el aquí y ahora»

Independiente de la religión o filosofía que sigamos, cuando hablamos de escalada no es raro encontrarnos con conceptos que algunos podrían llamar “místicos” o espirituales. Parte de esto se debe a que, como sabemos, la escalada va mucho más allá de algo físico. Elemento fundamental es nuestra “cabeza” o mejor dicho nuestra mente.

En relación a esto quiero recordar un poco el concepto de “aquí y ahora”. ¿Por qué es importante vivir el aquí y el ahora? Según Eckhart Tolle, porque es el único lugar y momento en el que podemos experimentar estar vivos. ¡Por lo menos para mí es una razón de mucho peso! Si refelxionamos, muchas veces preferimos estar en otro lugar -y no me refiero sólo a cuando estamos en un taco de 2 horas- sino a cuando nos enfrentamos a un paso muy duro en una ruta, siempre estamos deseando que se acabe, pasar rápido la sección o llegar rápido a las cadenas. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Caerte y no encadenar?

Idealmente debiéramos siempre tratar de estar conscientes en el momento que estamos viviendo y no dejar que nuestra cabeza se entrometa diciendo que otro momento u otro lugar sería mucho mejor. Al tomar conciencia del presente nos involucramos inmediatamente con lo que estamos haciendo, lo que a la vez mejora nuestro desempeño y somos capaces de disfrutarlo.

A continuación los dejo con un cuento indio que su extensión es inversamente proporcional a su reflexión.

Era un yogui muy anciano. Ni siquiera el mismo recordaba sus años, pero había mantenido la consciencia clara como un diamante, aunque su rostro estaba apergaminado y su cuerpo se había tornado frágil como el de un pajarillo. Al despuntar el día se hallaba efectuando sus abluciones en las frescas aguas del río. Entonces llegaron hasta él algunos aspirantes espirituales y le preguntaron qué debían hacer para adiestrarse en la verdad. El anciano los miró con infinito amor y, tras unos segundos de silencio pleno, dijo:

-Yo me aplico del siguiente modo: cuando como, como; cuando duermo, duermo; cuando hago mis abluciones, hago mis abluciones, y cuando muero, muero.

Y al concluir sus palabras, se murió, abandonando junto a la orilla del río su decrepito cuerpo.


Por Estefi Tamburrino
Estudiante de Yoga


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